Este sistema natural debe su origen a dos factores clave: la presencia de arcillas impermeables que frenan el flujo subterráneo y las barreras tobáceas o travertínicas, formaciones de carbonato que actúan como presas naturales. Estas estructuras no son estáticas: se forman y se destruyen de manera continua si el proceso no es interferido por la acción humana.
Barreras tobáceas y cascadas
Las barreras tobáceas se crean por la precipitación de carbonatos disueltos en el agua, junto a elementos vegetales. Pueden alcanzar espesores de más de 15 metros y formar viseras y cortinas naturales, generando saltos de agua y cascadas entre lagunas.
Un ejemplo espectacular es
El Hundimiento (1545), cuando la presión del agua rompió una de estas barreras naturales y provocó una gran avenida que arrancó varios molinos. Hoy es un lugar visitable que demuestra que las barreras entre lagunas son cambiantes.
Fauna: refugio de aves acuáticas
Las Lagunas de Ruidera son utilizadas como áreas de descanso, cobijo y alimentación por numerosas aves acuáticas. El número de especies varía a lo largo del año y alcanza su máximo en la invernada, cuando muchas aves encuentran refugio en los carrizales tras sus migraciones.
- Aves destacadas: porrón europeo, porrón moñudo, pato colorado, focha común, ánade azulón y somormujo lavanco.
- Otras especies: garza real, tórtolas y rapaces como el aguilucho lagunero o el ratonero común.
También habitan el espacio mamíferos como zorro o jabalí, y en el medio acuático especies de peces como boga, carpa, lucio o black-bass, además de especies de gran valor como el
pez fraile (en peligro de extinción) o la
colmilleja (endémica de la Península Ibérica).
Flora: más de 800 especies
La vegetación del Parque es típicamente meseteña y mediterránea. En laderas y zonas altas dominan
encinas y
sabinas, a veces sustituidas por matorral (coscojares, espinos y aliagas). En los fondos de valle y márgenes aparecen árboles de ribera como
olmos y
álamos blancos.
Contorneando las orillas de las lagunas abundan los
carrizos,
juncos,
espadañales y
masiegas, que forman un paisaje vegetal característico y sirven de refugio a numerosas especies.
Ideal para: disfrutar de cascadas, miradores naturales y observación de fauna en un entorno de gran valor ecológico y geológico.