Las Lagunas de Ruidera, en el Alto Valle del Guadiana, forman uno de los humedales más bellos e importantes de la Península Ibérica. Este conjunto natural actúa como drenaje de una parte del acuífero del Campo de Montiel y está formado por un rosario de lagunas conectadas por arroyos, cascadas y corrientes subterráneas.
 

Un paisaje de agua en 25 km

Las lagunas nacen a 880 metros de altitud (Laguna Blanca) y terminan a 760 metros (La Cenagosa), salvando un desnivel de 120 metros a lo largo de 25 km. Aunque la mayoría tiene una extensión reducida, algunas destacan por su tamaño y profundidad, como San Pedro, Colgada o la del Rey, que pueden alcanzar hasta 20-30 metros.
 
  • Lagunas conectadas: arroyos, cascadas y filtraciones
  • Desnivel total: 120 metros
  • Recorrido: 25 km (hasta el embalse de Peñarroya)
  • Lagunas destacadas: San Pedro, Colgada y del Rey

Rutas e itinerarios

El entorno puede visitarse de forma libre o guiada. La visita puede iniciarse en el Centro de Recepción de Visitantes, donde encontrarás una sala interpretativa y un audiovisual para conocer los ecosistemas, la fauna, la flora y los elementos culturales del Parque.
 
  • Ruta de la Laguna Blanca
  • Ruta del Castillo de Peñarroya
  • Senda del Pie de Enmedio
  • Senda de la Cueva de Montesinos
  • Senda del Castillo de Rochafrida
Consejo: combina una ruta corta con una zona de mirador/cascada para disfrutar del paisaje con calma.
 
Este sistema natural debe su origen a dos factores clave: la presencia de arcillas impermeables que frenan el flujo subterráneo y las barreras tobáceas o travertínicas, formaciones de carbonato que actúan como presas naturales. Estas estructuras no son estáticas: se forman y se destruyen de manera continua si el proceso no es interferido por la acción humana.
 

Barreras tobáceas y cascadas

Las barreras tobáceas se crean por la precipitación de carbonatos disueltos en el agua, junto a elementos vegetales. Pueden alcanzar espesores de más de 15 metros y formar viseras y cortinas naturales, generando saltos de agua y cascadas entre lagunas.

Un ejemplo espectacular es El Hundimiento (1545), cuando la presión del agua rompió una de estas barreras naturales y provocó una gran avenida que arrancó varios molinos. Hoy es un lugar visitable que demuestra que las barreras entre lagunas son cambiantes.
 

Fauna: refugio de aves acuáticas

Las Lagunas de Ruidera son utilizadas como áreas de descanso, cobijo y alimentación por numerosas aves acuáticas. El número de especies varía a lo largo del año y alcanza su máximo en la invernada, cuando muchas aves encuentran refugio en los carrizales tras sus migraciones.
 
  • Aves destacadas: porrón europeo, porrón moñudo, pato colorado, focha común, ánade azulón y somormujo lavanco.
  • Otras especies: garza real, tórtolas y rapaces como el aguilucho lagunero o el ratonero común.
También habitan el espacio mamíferos como zorro o jabalí, y en el medio acuático especies de peces como boga, carpa, lucio o black-bass, además de especies de gran valor como el pez fraile (en peligro de extinción) o la colmilleja (endémica de la Península Ibérica).
 

Flora: más de 800 especies

La vegetación del Parque es típicamente meseteña y mediterránea. En laderas y zonas altas dominan encinas y sabinas, a veces sustituidas por matorral (coscojares, espinos y aliagas). En los fondos de valle y márgenes aparecen árboles de ribera como olmos y álamos blancos.

Contorneando las orillas de las lagunas abundan los carrizos, juncos, espadañales y masiegas, que forman un paisaje vegetal característico y sirven de refugio a numerosas especies.

Ideal para: disfrutar de cascadas, miradores naturales y observación de fauna en un entorno de gran valor ecológico y geológico.