Las Tablas de Daimiel forman un humedal único en Europa y el último representante de las llamadas tablas fluviales. Nacen del desbordamiento de los ríos Guadiana y Gigüela, creando un mosaico de vegetación palustre que acoge una gran diversidad de fauna, especialmente aves acuáticas. Este ecosistema, de gran valor ecológico, está reconocido como Sitio Ramsar y Reserva de la Biosfera por la UNESCO.
 

Itinerarios a pie

En el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel podrás seguir a pie cualquiera de los tres itinerarios establecidos dentro de su área de uso público, perfectamente señalizados:
 
  • Itinerario de la Isla del Pan (2.000 m de longitud)
  • Itinerario de la Laguna Permanente (800 m)
  • Itinerario de Prado Ancho (1.500 m)
Consejo: te recomendamos la visita a primera hora de la mañana o última de la tarde, ya que será más fácil observar la fauna.

Tómate tu tiempo para visitar el Parque. Disfrutarás más de los recorridos si eres paciente y no vas con prisa.
 

Molino de Molemocho

A las puertas del Parque se encuentra el Molino de Molemocho, antiguo molino harinero sobre el río, cuya visita es imprescindible.
 

Fauna y observación de aves

En el Parque Nacional existe una gran diversidad de fauna, pero por sus características y su ubicación, las aves destacan por su abundancia, diversidad y fácil observación. Al situarse en el centro de la Península Ibérica, este humedal es un punto de paso clave para las aves migratorias, tanto desde África como desde el centro de Europa, según la época del año. Por ello, la presencia de fauna es constante y muy variada.
 

Especies destacadas

  • Aves acuáticas: somormujos y zampullines, garzas, cigüeñas y anátidas (patos).
  • Especie emblemática: el pato colorado (Netta rufina), con uno de sus principales núcleos reproductores en Europa.
Además de las aves, el parque es un gran foco de biodiversidad con presencia de peces, anfibios, reptiles y mamíferos.
 
  • Mamíferos: nutria (Lutra lutra), zorro, conejo, jabalí.
  • Reptiles: galápago leproso y galápago europeo.
  • Anfibios: rana común, gallipato y tritones.
Ideal para: observación de aves y fotografía de naturaleza, especialmente al amanecer y al atardecer.
 
En las Tablas de Daimiel, la vegetación más representativa es la acuática. Muchas especies están adaptadas a las variaciones del nivel de agua: pueden desaparecer cuando el humedal se seca, pero dejan semillas en el sustrato que germinan cuando el terreno vuelve a encharcarse. Otras plantas, menos resistentes a la sequía, se concentran en las zonas más profundas y centrales.
 

Vegetación subacuática

Las plantas subacuáticas más importantes son las ovas (distintas especies del género Chara), que forman auténticas praderas bajo el agua cuando las inundaciones lo permiten. Son una planta bioindicadora, ya que su presencia señala la limpieza del agua, y además sirven de alimento a diferentes especies, como el pato colorado o las tortugas.

Otra formación subacuática habitual es el babazón: masas de algas que flotan en la superficie durante primavera y verano. Al entrar en contacto con el aire pueden adquirir tonos rojizos y suelen aparecer cuando el agua contiene muchos nutrientes, volviéndose más turbia. Cuando se extiende en superficie, dificulta el paso de la luz y puede afectar a las praderas de ovas.
 

Vegetación emergente: el paisaje de las Tablas

La vegetación emergente es la más representativa del Parque. Entre sus especies destaca la masiega, auténtico emblema del humedal, que forma grandes masegares y ha llegado a ser una de las formaciones más importantes de la Península Ibérica (y, antes de las grandes sequías, de Europa).

El carrizo se ha convertido en el principal competidor de la masiega por su gran capacidad invasora, ya que puede colonizar rápidamente amplias zonas del humedal. Por ello, su control es importante para mantener áreas de aguas libres y conservar los masegares.

La enea es otra especie muy reconocible por sus hojas en forma de cinta y sus características flores en forma de “puro”, que maduran a final del verano. Aparece en zonas restauradas y también puede colonizar áreas centrales, generando un efecto similar al del carrizo.
 

El taray: la especie arbórea del Parque

La única especie arbórea destacada en las Tablas es el taray, capaz de soportar suelos salinos y húmedos e incluso periodos de inundación. Se encuentra bordeando cauces y zonas encharcadas y, en otoño, ofrece una coloración rojiza muy singular. Uno de los tarayales más destacados se localiza en la Isla del Pan, con ejemplares de buen porte.

Ideal para: observar cómo el agua transforma el paisaje y descubrir el humedal en distintas estaciones del año.