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Historia
Argamasilla de Alba
El actual emplazamiento de Argamasilla de Alba se consolidó entre 1531 y 1535 bajo el impulso del prior de la Orden de San Juan don Diego de Toledo, después de varios asentamientos fallidos. Su etapa de mayor prosperidad llegó a finales del siglo XVII con la llegada de familias moriscas procedentes de las Alpujarras, que aportaron conocimientos agrícolas y técnicas de construcción que marcaron el desarrollo del municipio. A lo largo del tiempo, la localidad fue configurando una identidad singular en la que la literatura y la historia caminaron siempre de la mano.
El epicentro de esta tradición es la Casa de Medrano (en Calle de Cervantes, 7), edificio que alberga la célebre cueva donde estuvo preso Miguel de Cervantes y donde comenzó a gestarse el Quijote. Hoy, además de Oficina de Turismo, acoge una exposición cervantina y un moderno corral de comedias que mantiene vivo el espíritu literario del lugar. Muy cerca se alza la Iglesia de San Juan Bautista (en Calle Ancha, s/n), iniciada en 1542, ejemplo de iglesia columnaria donde conviven rasgos renacentistas y góticos. En su interior se conserva el famoso cuadro exvoto de 1601, considerado por muchos una de las primeras representaciones del hidalgo manchego.
La huella quijotesca continúa en espacios como la casa vinculada al bachiller Sansón Carrasco (en Calle de los Académicos, 1), donde vivió don Alonso López, conocido como el Caballero de los Espejos. Actualmente se encuentra en proceso de rehabilitación mediante técnicas constructivas del siglo XVI para recuperar la esencia original de las viviendas manchegas. Otro lugar cargado de simbolismo es la Botica de los Académicos (en Plaza de Alonso Quijano), punto de encuentro de intelectuales locales que mantuvieron viva la tradición cervantina inspirada en la academia literaria ficticia creada por el propio Cervantes.
La evolución histórica del municipio también puede rastrearse en edificios como el Pósito de la Tercia (en Plaza del Marqués Casa Pacheco, 1), institución dedicada al almacenamiento y préstamo de grano desde la Edad Media, o en el trazado del Canal del Gran Prior, obra del arquitecto Juan de Villanueva destinada a conducir el agua de Ruidera y ampliar las zonas de regadío. A estos elementos se suman las chimeneas industriales del siglo XX, vestigio del pasado vinícola y alcoholero de la localidad, que hoy sirven de refugio para las cigüeñas y forman parte del perfil urbano de Argamasilla de Alba.