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Historia

 

Manzanares

 

El origen de Manzanares está ligado a su posición estratégica en un cruce de caminos y cañadas ganaderas que favorecieron el asentamiento de población desde época medieval. La construcción del castillo de Pilas Bonas por la Orden de Calatrava entre los siglos XIII y XIV marcó el inicio del núcleo urbano. Esta fortaleza, levantada inicialmente como torre de vigilancia, evolucionó con el tiempo hasta convertirse en castillo-palacio y sede de la Encomienda calatrava, reflejando la importancia defensiva y administrativa de la localidad.

Foto del Castillo de Pilas Bonas, Manzanares (CC Pepe Jiménez)

Ubicado en la Plaza de San Blas, s/n. El castillo ha sido testigo de numerosos episodios históricos, desde su uso como cuartel durante la Guerra de la Independencia hasta su transformación en establecimiento hostelero en el siglo XXI, integrándose hoy como uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad.

Durante los siglos XV al XVII, la fertilidad del territorio y la prosperidad agrícola impulsaron el crecimiento urbano, reflejado en las casas nobiliarias y solariegas que aún se conservan en torno a la plaza de la Constitución y calles como Virgen del Carmen o Monjas. La llegada del ferrocarril en el siglo XIX consolidó su desarrollo económico y permitió que Manzanares fuera nombrada ciudad en 1881, destacando especialmente su producción vinícola y agroalimentaria.

Entre los espacios culturales más representativos se encuentra el Museo del Queso Manchego, ubicado en la Casa de Malpica, Calle Monjas, 12. Este espacio realiza un recorrido por la tradición ganadera y la elaboración del queso, desde las técnicas artesanales hasta los procesos actuales, integrando salas dedicadas a la trashumancia y a la cata del producto más emblemático de la región.

Muy cerca se sitúa el Archivo-Museo Sánchez Mejías, también en Calle Monjas, 12, dedicado al torero e intelectual que inspiró el célebre poema de García Lorca. A través de documentos y fotografías se exploran sus múltiples facetas como escritor, mecenas y figura clave de la cultura española del siglo XX.

La vida cultural contemporánea tiene un referente especial en el Museo Manuel Piña, que se haya en la Calle Virgen del Carmen, 14, instalado en la Casa de los Merino. Este espacio rinde homenaje al diseñador que revolucionó la moda española en los años ochenta y muestra cómo la creatividad manchega alcanzó proyección internacional.

Foto de la Iglesia nuestra Señora de la Asunción, Manzanares (CC Pepe Jiménez)

El patrimonio histórico-religioso se articula en torno a la Iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, situada en la Plaza de la Constitución, 15, templo del siglo XVI con una espectacular portada plateresca y una de las naves más amplias de la provincia. Junto a ella destaca la Ermita de la Veracruz, en la Calle Jesús del Perdón, 13, reconstruida tras la guerra civil y vinculada a la devoción local hacia Nuestro Padre Jesús del Perdón.

El recorrido histórico continúa en espacios como el Molino Grande, que se encuentra en el Camino de Daimiel, antiguo molino hidráulico del siglo XVI que muestra la importancia del río Azuer en la economía tradicional; el Museo PlomHist, en Calle Miguel de Cervantes, 16, con sus dioramas históricos; o el singular Paseo del Sistema Solar, en Avenida de don Emiliano García Roldán, 4, un itinerario científico al aire libre diseñado por el investigador Julián Gómez-Cambronero Pacheco.

La historia política de la ciudad también dejó huella en el Ayuntamiento, establecido en la Plaza de la Constitución, 4, donde en 1854 se proclamó el Manifiesto de Manzanares, texto clave del Bienio Progresista redactado por Antonio Cánovas del Castillo. Este episodio refleja el papel de la localidad en acontecimientos decisivos de la historia contemporánea española.

Hoy, Manzanares combina ese legado histórico con una oferta cultural diversa que integra patrimonio, museos, tradición agrícola y creatividad moderna, convirtiéndose en uno de los núcleos urbanos más dinámicos del Alto Guadiana Mancha.