Volver atrás
Historia
Carrizosa
La historia de Carrizosa se remonta mucho más atrás de lo que tradicionalmente se ha pensado. Durante años fue considerada una localidad de origen reciente, pero el descubrimiento de la cueva de los Toriles en 2018 confirmó la presencia humana desde finales del Neolítico y comienzos de la Edad del Cobre, hace aproximadamente seis mil años. Estos hallazgos evidencian que el territorio ya era un espacio habitado y estratégico mucho antes de la formación del núcleo urbano actual.
Durante la etapa islámica se levantó una pequeña fortaleza que dio origen a la primera población estable. En 1186, la Orden Militar de Santiago conquistó el castillo e inició un proceso de repoblación que impulsó el crecimiento del asentamiento. A finales del siglo XIV, Carrizosa contaba ya con su propia encomienda y, tras el abandono del castillo en 1468, la población se trasladó definitivamente a su emplazamiento actual junto al río Cañamares. Hacia 1620 consiguió independizarse de Alhambra, consolidando su identidad como villa propia.
Entre los elementos más representativos del patrimonio local se encuentra la Iglesia Parroquial de Santa Catalina (en el Cruce entre la plaza Mayor y la calle de la Fuente). El templo actual, construido en 1932 sobre los restos de una iglesia del siglo XVI, mantiene una arquitectura sencilla de una sola nave con cubierta de madera y carrizo. En su interior destacan los frescos que representan la ascensión de la santa y diversas escenas religiosas pintadas por Jesús Velasco Espinosa en 1942, así como la presencia simbólica de los cuatro evangelistas inspirados en las visiones del profeta Ezequiel.
Otro recorrido singular es la Ruta del Vía Crucis, formada por catorce cruces decoradas por los vecinos que recorren algunas de las calles más antiguas del municipio. Este itinerario combina tradición religiosa y paisaje urbano, ofreciendo además vistas panorámicas desde los puntos más elevados. Cada primavera, especialmente durante el mes de mayo, las cruces se adornan con elementos florales y símbolos de la pasión, convirtiéndose en una celebración colectiva que refleja la implicación vecinal.
La Fuente de la Mina (en el Cruce de la calle La Fuente con la carretera CM-3129) recuerda el pasado agrícola del municipio. Este antiguo pilón servía como abrevadero para animales y punto de abastecimiento para los vecinos, además de canalizar el riego de huertas cercanas. Aunque ha sufrido diversas restauraciones, continúa siendo una de las imágenes más reconocibles del acceso al pueblo, decorada con una representación de don Quijote y Sancho Panza que conecta con la tradición manchega.
A pocos kilómetros del núcleo urbano se encuentra el Santuario de Nuestra Señora del Salido en CM-3129 en dirección a Villanueva de los Infantes (desvío señalizado), patrona de Carrizosa. Levantado en 1968 tras la destrucción del antiguo templo durante la guerra civil, el santuario se sitúa en un paraje natural junto al río Azuer y al cerro Castellón, donde se localizan los restos del castillo árabe de Peñaflor. Este espacio, muy querido por los carrizoseños, es escenario de celebraciones y romerías que refuerzan el vínculo entre paisaje, tradición y vida comunitaria.