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Historia
Daimiel
Los orígenes de Daimiel se remontan a la Edad del Bronce, cuando comunidades prehistóricas encontraron en este territorio un auténtico oasis en medio de la llanura manchega. El mejor ejemplo de este pasado es la Motilla del Azuer, uno de los yacimientos más importantes de la Prehistoria peninsular, situado junto al río Azuer. Este asentamiento fortificado, con murallas concéntricas y una torre central, albergaba silos, hornos y espacios productivos que reflejan la organización económica de aquellas comunidades.
En el interior de la motilla se encuentra un pozo excavado hace más de cuatro mil años, considerado la estructura hidráulica más antigua de la Península Ibérica. Su existencia demuestra la importancia que la gestión del agua tuvo para las sociedades prehistóricas que habitaron la zona y explica la estrecha relación histórica entre Daimiel y sus humedales.
El recorrido por la historia local continúa en el Museo Comarcal de Daimiel (Calle de Luis Ruiz Valdepeñas, 8 bis), instalado en una antigua casa de labor rehabilitada. Este espacio permite comprender la evolución del territorio desde sus orígenes hasta la actualidad a través de piezas arqueológicas, elementos etnográficos y exposiciones dedicadas a figuras destacadas como Miguel Fisac, Vicente Carranza o el pintor Juan D’Opazo.
Uno de los símbolos más reconocibles del municipio es el Olivo Milenario (Plaza de España), plantado según la tradición en torno al año 900 y trasladado a su ubicación actual en 1998. Preside la plaza porticada, corazón social de Daimiel desde el siglo XVI, un espacio que ha sido mercado, feria y punto de encuentro vecinal a lo largo de los siglos.
Entre los monumentos religiosos destaca la Iglesia de Santa María la Mayor (Plaza de Santa María, 3), de estilo gótico y vinculada a la Orden de Calatrava. Su interior alberga capiteles decorados con motivos vegetales y figurativos, así como importantes esculturas procesionales que forman parte de la Semana Santa daimieleña, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional.
La Iglesia de San Pedro Apóstol (Plaza de San Pedro), construida en el siglo XVI tras el crecimiento demográfico de la localidad, presenta planta de cruz latina y conserva pinturas murales del artista local Juan D’Opazo, además de piezas de imaginería religiosa que participan en las procesiones tradicionales.
El legado contemporáneo de Daimiel se refleja también en el Centro del Agua. SAVIA (Parque del Carmen, s/n), obra del arquitecto Miguel Fisac. Este espacio de divulgación ambiental combina arquitectura moderna y educación sobre humedales, ofreciendo un recorrido que conecta el pasado geológico del territorio con la importancia actual de la conservación del agua y de espacios como el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel.