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Historia
Las Labores
El crecimiento histórico de Las Labores está profundamente ligado a la agricultura y a las comunidades campesinas que trabajaban estas tierras desde época temprana. Su evolución como núcleo independiente culminó en el siglo XIX, cuando dejó de depender de Arenas de San Juan para consolidarse como villa propia, reflejando la importancia económica que había adquirido el cultivo del campo en la zona.
El principal referente patrimonial del municipio es la Iglesia Parroquial de San Carlos Borromeo que se encuentra en la Plaza Mayor, construida en el siglo XX sobre un templo anterior levantado en 1819. Su arquitectura sencilla y encalada refleja el carácter popular manchego, mientras que su origen está ligado a una promesa realizada tras la guerra civil por el matrimonio formado por Leandro Ángel Díaz-Pavón Yaner y Consuelo Romero-Mayorga Portugués. La iglesia conserva la imagen de Nuestra Señora del Sagrario, patrona de la villa, cuya devoción surge tras un curioso acuerdo entre vecinos de Herencia y Villarrubia de los Ojos para dedicar el templo a una advocación neutral vinculada al arzobispado de Toledo.
La torre campanario, uno de los elementos más reconocibles del perfil urbano, permite comprender la relación entre arquitectura y paisaje, ofreciendo amplias vistas sobre la llanura manchega que rodea el municipio y reforzando la sensación de amplitud característica de esta zona.
A las afueras del pueblo se encuentra la Ermita de San Isidro Labrador ubicada en CM-4120, en el paraje natural de La Tejera. Este espacio, rodeado de campos de cultivo, es escenario cada 15 de mayo de la romería dedicada al patrón de los agricultores, una celebración que refleja el fuerte vínculo entre tradición religiosa y vida rural. El entorno funciona además como mirador natural desde el que contemplar la inmensidad del paisaje manchego.